sábado, 28 de abril de 2012

Malestar



Tengo poco talento
Para ser buena amante
Poca facilidad
Para embellecerte los días
Mi práctica confusa
De lo que llamas amor
Me perturba
¿Cómo quererte
Sin mi exasperación constante?
Sin esta intensidad mortífera
Que me arrebata el sueño
Y me enjuaga el rostro

Tengo pocas ganas
De andar  triunfante
De llamarme alguien
Con tu compañía
Si esta idiotez
Tiene objeto
Si tú te largas
De mis nervios
Qué más puedo esperar

Carezco de sutilezas
De una sonrisa casta
De un andar sincero
Pero me baño en obscenidades
Y cuántas enfermedades
Padezco
Fíjate cómo es que eres
Mi malestar perpetuo

Brenda Ramírez

lunes, 23 de abril de 2012

Una mujer de adentros calientes


1
Una mujer de adentros calientes sumerge los gemidos en su propio aliento, con su cara fina  llena  de lástima, engaña a los extraños de su tierna gracia.
2
Nadie viene a su rescate, por más que infunde amabilidad. Torpe Rapunzel que tras la ventana rota espera una señal, más poderosa que la muerte, día a día al despertar. Quiere un arrastre hacia el sucio horizonte, quiere al hombre del abismo demencial.
3
Cansada, tan cansada está.
4
Vende sus senos a los mercaderes, irá a la horca, irá al mar. Subasta sus dedos, seduce con su lengua instruida. Es caritativa: regala palabras que a nadie inspiran.
5
Mujer tonta, exhausta, perdida, ansiosa de caer en los errores que le canta la vida. Nadie viene y sola se pierde, ya obsequia su cuerpo, a ver qué obtiene.

Brenda Ramírez

sábado, 14 de abril de 2012

Arder


Encendamos mi cuerpo
para ver el camino que me espera,
derrotemos mi decoro,
cómete mi ambición.
Lunas nuevas para creer,
dinero para el despilfarro,
días para bañarme de sol
y arder.

Brenda Ramírez

jueves, 12 de abril de 2012

Raíz del cielo


Viene la ola
con miles de cabezas
chasquidos y gritos,
todos al unísono
masturban el día.
Mañana va a morir cualquiera
cualquiera, será uno más.
Allá viene el antropófago
lo veo comerse al de al lado,
será uno y ya.
Flujo repentino, perturbado
por donde dios no asomó el ojo
y mi gracia se hizo ácida,
 los niños sacan el tabaco
de su bolsillo izquierdo,
las lágrimas son un vestigio
que florece en la lejanía,
en la virtual soledad .
Dejo hundir mis pies
 en la raíz del cielo,
 creo que el chasquido
es su parpadeo,
su mirar perplejo.

Brenda Ramírez

lunes, 2 de abril de 2012

Semanario


SEMANARIO
Domingo
Ni siquiera te asemejas a las bestias. Me encantaría que lo fueras para poder definirte, me di por vencida. Ahora sólo me dedico a sacar cuentas, engrapar hojas y escribir conclusiones. Rescato mi ocio en los films del sábado y en una cerveza con mis amigos los viernes. El domingo es un martirio, no me dan ganas de descansar, no tengo de qué, ¿del trabajo que me absorbe? No, en realidad quisiera que me exprimiera más el intelecto o los músculos, pero no hace sino fastidiarme los ojos y el buen humor.
Lunes
Hoy amanecí con ganas de nimiedades. Mordí mis uñas, comí pastel, maldije al anciano de la tienda, robustecí mi ego frente al espejo: me ha mentido.
Martes
Debo decir que tu pensamiento es errante, complejo, una artimaña fugaz. Leerte me precipita a un desencanto dulce, oprobio violento, se infla mi pecho, se oscurece mi mirada. Estoy un poco cansada de adivinar, no quisiera descubrirte por completo, mejor así dejémoslo. Seguiré pensando que te creo.
Miércoles
Creas un orifico aledaño a mi desesperanza, patética, pensaría yo.
Jueves
No hay nada en mí que pueda sorprenderte. Nada de lo que escribo en tu honor te conmueve. Sería mejor amar a un tonto.
Viernes
Renuncié a mis tonterías nocturnas, las mandé al sumario del anonimato. Te envolví en papel crepé, el más barato. Caí un instante en mi vicio más querido: recordé el olor de tu cuello, el sabor dulzón de tus gemidos,  la luz de tu desenfreno lascivo, ¡cierto!: no eres real.
Sábado
Resucité a los diablillos que te hicieron con plastilina. Lloré, pero nadie lo sabe. Yo soy la mente calcinada que te trae de vuelta. Si eres tan brillante, ¿por qué no me has traído a la vida?


 Brenda Ramírez











sábado, 31 de marzo de 2012


Defraudé a los hombres
profundamente
me vi entre ellos,
me vi sin verlos.
No miré sus ojos,
su alma
              se quedó en sus lechos.
No toqué sus pasos
ni su fiel lujuria
acepté mi andar,
espasmo puro.
Defraudé a los hombres,
las cobardes ganas
están conmigo.
Un siniestro sacó  mi veneno,
me di cuenta:
a los otros
quise quererlos,
que saboreen mi savia
¡Dulce nostalgia!
Defraudé a los hombres,
pobres hombres
el fantasma de su niñez
se extravía
                    los engulle,
envejece su ternura,
envejezco con ellos.
Felicidad precaria,
desesperación vacua
sin él
               sin ellos.


Brenda Ramírez

viernes, 23 de marzo de 2012

Desearía

Estratega de porquería.
Desearía no insultarte
cuando caen los niños allá afuera
y los cometas se comen
los jardines de a lado.
Pero me haces enfurecer,
más que el extranjero
que vomita en mi tierra,
más que yo misma
cuando ultrajo la paz.
Me haces reventar
más que los circos
y los dueños del mundo,
más que yo misma
cuando te devoro tanto.
Te detesto en la agonía
de mi cuento perpetuo,
espasmo de tu clamor,
de tu lengua y silencio
¡maldita sea!

Brenda Ramírez
Mujer cristalizada
tu ojo hiere el rostro,
se perdió tu mirada
en el punto
donde la ausencia raspa,
donde buscas y no hay nada. 
Tu ojo tiembla
¿A quién has perdido?

Brenda Ramírez

domingo, 26 de febrero de 2012

¡Vamos!


Vamos, hay que caer como la lluvia
patearé la nieve,
recorreré la vida.
Sí, vamos a evaporarnos
en el jardín de las risas,
a vivir entre los árboles
y los charcos
donde tu pie dejó su alma.
Y si los viejos sabios
o los malditos elevados
quieren distraerme
para eso estás,
para arrancarme sus palabrerías
y dejar mi  frente desnuda.
Hoy recorreré la vida,
dormiré como las flores,
escucharé su canción
bajo el árbol marginado.
Vamos, hay que caer como la brisa
para acariciar los labios,
seamos luego como el granizo,
golpeemos cabezas duras,
horademos su inercia.
Recorreré la vida,
beberé el agua helada
que salpicó tus rodillas.
Los arbustos
escupirán su humedad sobre la tierra
me bañaré en ella
después, si tú quieres,
nos olvidaremos.

Brenda Ramírez