lunes, 2 de abril de 2012

Semanario


SEMANARIO
Domingo
Ni siquiera te asemejas a las bestias. Me encantaría que lo fueras para poder definirte, me di por vencida. Ahora sólo me dedico a sacar cuentas, engrapar hojas y escribir conclusiones. Rescato mi ocio en los films del sábado y en una cerveza con mis amigos los viernes. El domingo es un martirio, no me dan ganas de descansar, no tengo de qué, ¿del trabajo que me absorbe? No, en realidad quisiera que me exprimiera más el intelecto o los músculos, pero no hace sino fastidiarme los ojos y el buen humor.
Lunes
Hoy amanecí con ganas de nimiedades. Mordí mis uñas, comí pastel, maldije al anciano de la tienda, robustecí mi ego frente al espejo: me ha mentido.
Martes
Debo decir que tu pensamiento es errante, complejo, una artimaña fugaz. Leerte me precipita a un desencanto dulce, oprobio violento, se infla mi pecho, se oscurece mi mirada. Estoy un poco cansada de adivinar, no quisiera descubrirte por completo, mejor así dejémoslo. Seguiré pensando que te creo.
Miércoles
Creas un orifico aledaño a mi desesperanza, patética, pensaría yo.
Jueves
No hay nada en mí que pueda sorprenderte. Nada de lo que escribo en tu honor te conmueve. Sería mejor amar a un tonto.
Viernes
Renuncié a mis tonterías nocturnas, las mandé al sumario del anonimato. Te envolví en papel crepé, el más barato. Caí un instante en mi vicio más querido: recordé el olor de tu cuello, el sabor dulzón de tus gemidos,  la luz de tu desenfreno lascivo, ¡cierto!: no eres real.
Sábado
Resucité a los diablillos que te hicieron con plastilina. Lloré, pero nadie lo sabe. Yo soy la mente calcinada que te trae de vuelta. Si eres tan brillante, ¿por qué no me has traído a la vida?


 Brenda Ramírez











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