lunes, 23 de abril de 2012

Una mujer de adentros calientes


1
Una mujer de adentros calientes sumerge los gemidos en su propio aliento, con su cara fina  llena  de lástima, engaña a los extraños de su tierna gracia.
2
Nadie viene a su rescate, por más que infunde amabilidad. Torpe Rapunzel que tras la ventana rota espera una señal, más poderosa que la muerte, día a día al despertar. Quiere un arrastre hacia el sucio horizonte, quiere al hombre del abismo demencial.
3
Cansada, tan cansada está.
4
Vende sus senos a los mercaderes, irá a la horca, irá al mar. Subasta sus dedos, seduce con su lengua instruida. Es caritativa: regala palabras que a nadie inspiran.
5
Mujer tonta, exhausta, perdida, ansiosa de caer en los errores que le canta la vida. Nadie viene y sola se pierde, ya obsequia su cuerpo, a ver qué obtiene.

Brenda Ramírez

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