jueves, 13 de marzo de 2014

La música bastaba



La música bastaba
la soledad y el húmedo cuarto
con moho que soslayaba el vidrio,
la oscuridad y los dibujos
de aquellas mujeres que nunca fui,
de esos rostros que jamás seré.
Con la falda encharcada
y mis lágrimas torpes
sobre los cuadernos,
cantaba.
Cuerpo entero
y pezones asimétricos
la música bastaba,
el amor a mis oscuros labios
me arrancaban del suelo
a soñar ese artilugio
blanco, perfecto
donde la dulzura tiene encanto
con claros colores,
sabores suaves,
sin codos ásperos
ni pies cuadrados que esconder.
La música bastó y los deseos
pude guardarlos en los cajones,
sellar mis ojos y meterme
de donde jamás he salido
pequeña perra, pequeñita
naufraga en la polvareda del quinto día
azota en las paredes la magia,
ser voraz
más que insaciable, insatisfecha
con los días que mueren
dicen adiós.

Brenda M Ramírez

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