miércoles, 11 de septiembre de 2013

Vomité existencia

Sorbe lo que de mí queda
la noche no tiene sentido
jamás como hoy vomité existencia
ensucié mi sombra, quedó harta
de escucharme hablar
veinte años, deglutir lo mismo
¿vienes?

......
Me diluyo en el vacío. Ahogada en mi propia boca.
Lo sé: mañana te abrirán las piernas
cualquier momento es bueno
para dividir el dolor y compartirlo,
llenarse de sucios suspiros.

......
Mi casa para el olvido
santo lugar para fornicar
dejar de caminar con miles a los lados
y sus ojos al cielo.
Mi casa ya no es mi niñez
ni mi refugio,
niñez rota de humedad
bendición de demonios
(puros azulejos y hologramas).


sábado, 24 de agosto de 2013

Cadáveres a la orilla

Mi alma es hoy,
una cascada interminable
con cadáveres a la orilla
y cabelleras flotantes,
animales sedientos viéndome correr
sin poder llevar a los muertos
a donde les corresponde.
Hoy mi alma es un río turbio
infinito dentro del amanecer
temblando de placer por las lenguas

que depositan en mí su esperanza.

Brenda Ramírez

lunes, 19 de agosto de 2013

Callará mi voz dos veces

Callará mi voz
ésta que regurgita y carraspea
no más palabras ni sueños que se tuerzan
ni pesadillas que vuelen.

Un día, sin que te tome del cuello
y gima en tu garganta,
callará mi voz antes de morir
cementerio de silencio,
mas la advertencia nadie la advierte,
seré muda, sin líneas melancólicas
sin odio perpetuo,
creerán que soy respetuosa
no amigos, sólo habré callado
por vez primera.

Nada de niños comiendo de mí,
ahora sí vendrá la muerte,
alimentaré la esquina que conjunta la historia
al ladrillo donde dormirá el sarnoso,
callará mi voz dos veces.


Brenda Ramírez

sábado, 10 de agosto de 2013

¡A masticar pan remojado en té!

¡A masticar pan remojado en té! Mi pasatiempo favorito. Recuerdo al gordo del camión, sus nalgas no caben en el asiento. Lo he visto nueve veces en mi vida con el volante en las manos, tengo compasión. Recuerdo el olor a fierro, brinquitos en el microbús, calles de mota, ojos a través de un vidrio quebrado.

Muerdo el orégano y la sopa la corto en dos ¿Por fin en casa? Sólo hasta que llegue mi verdugo.
Adiós a la música de Arjona. Hace años que revolcó a la misma gata tres mil veces, en todas las posiciones la hizo maullar.
Silencio.

Disfruto de los ojos desorbitados, la lengua dura, el golpe rítmico, la próxima generación que gruñe en mi vientre. Cállate, le insisto a mis impulsos de madre.

Debo escribir. Nada de ciencia, ni de lamentos: ¡Gocemos en mi penumbra, yo robé todas las luciérnagas de la Sierra Negra!

Llévate al culo, preciada existencia, a los corazones rotos.

Chocolate caliente, arden mis encías. Tengo una petición a la muerte: espero que me presente a Sylvia, no importa cuando.

Brenda Ramírez


domingo, 7 de julio de 2013

Caos

El romanticismo suicida nos hizo un guiño, tú me miraste para reír. Masticaste mi origen y desechamos el drama. Nada de muerte ni alcohol en las lágrimas. Toda la basura de tus vecinos la soñamos en sus culos ¡para que aprendan! (risas). Asimétrica me concibió el mundo, ¿de qué otra forma habríamos de entendernos?  Imperfecciones asidas a la cama, repasamos algunos recuerdos con aguijón, reímos más. Las vibraciones matemáticas irrumpieron nuestros pensamientos,  todo es perfectamente vertical, todo para el cielo prometido y para los puños erguidos en la victoria. Nos tragaba el mundo y sus relojes imprescindibles, nos comía la tierra con sus millones de años,  los miedos de cada hombre tocaban la ventana. Carcajadas, nadie abrió jamás.

Brenda Ramírez

Volcanes

Dijiste que descubriéramos los volcanes, el signo latente de nuestra estirpe. Resbalaron las leyendas de tu lengua. El mundo no se detuvo ni un instante, ni el tiempo que inventamos, ni los deberes o las trayectorias, ni el caos cerró la boca, todos prosiguieron: Valeria en su bicicleta, mamá cocinó arroz, dos arrugas más para mí y la abuela, el olvido sacudió la tarde frente al teléfono, tu hermana lloró entre los comerciales de televisión, el reloj dio señales de vida tica, tac, las seis; el sol ruborizado caía, un gato agonizaba.  Me precipité a las leyendas, entre viejos dioses y serpientes. De tu lengua brotaron adioses.

Brenda Ramírez

viernes, 14 de junio de 2013

Con la sonrisa


Debería escribir poemas con aves que no caen
con sonrisas en los nacimientos,
familias alegres, de esas que sí hay
en los lugares oscuros de mi nación.

Tengo el alma reventada
herida pero con amor,
agrio y dulce placer que me llena
en mis planes inválidos cada mes.

Iré por ti, rescatando la alegría
—de verás, no está extinta—
lejos del dolor agudo de una tarde sin mamá
lejos del chillido destemplado
que hace eco de la soledad,
sin miedo tóxico en las calles,
iré con la sonrisa que aquí guardo.

Será parecido a mi hogar un martes a las tres
abiertos a los temblores de la tierra
a los rugidos de sus adentros,
dejaremos a nuestras palabras abrazarse.

Y apacibles en la alcoba
comeremos ciruelas del árbol viejo,
te haré nacer con mi sonrisa.

Brenda Ramírez

domingo, 12 de mayo de 2013

Dulce




Estaban nuestros dedos
en el fin del mundo,
donde las horas lloran
tlac, tlac
había calor en mis miembros
Oh, sí
quería desmembrarte.

Si tus ojos  sabios
no supieran mirarme,
si tu ceño grueso
no supiese encantarme,
estarías mil metros bajo mis pies.

Pero matamos a los viejos que lloran dentro,
los niños que se besan bajo el árbol
estaban ausentes.

Supiste maldecir la hora
en que los improperios de la vida
tocaron nuestro interior.

Mira que soy hueca
y  vomito basura,
pero sé decirte algo dulce
antes de que se lo coman las hormigas.


 Brenda Ramírez

viernes, 26 de abril de 2013

Letanía



¡Sálvame! Oh, histeria malnacida, licor de anochecer. Allá vienen los verdugos llenos de amor entre las piernas, sálvame, miseria de mil años. Devoraré a los niños de estómagos vacíos, en mis adentros hay un canal donde podrán beber diáfana vida —y la profesional tristeza, morirá—. Pequeños, un día los veré crecer y vivirán con fuego.

Hombre de diez años, te he podido amamantar con la locura de mis pechos en la mañana ¡Sálvame! Los hombres sabios  y las mujeres hermosas me seducen y yo digo sí, vamos, al final no es tan malo. Es absurdo llorar con mi pecho fermentado.

Sálvame, y no digas que esa es mi tarea,  sea cierto o no, te lo suplico, las ilusiones no son tan malas. ¿De qué otra manera podrías haber nacido?

Los rezos no me van bien.

Brenda Ramírez