domingo, 7 de julio de 2013

Volcanes

Dijiste que descubriéramos los volcanes, el signo latente de nuestra estirpe. Resbalaron las leyendas de tu lengua. El mundo no se detuvo ni un instante, ni el tiempo que inventamos, ni los deberes o las trayectorias, ni el caos cerró la boca, todos prosiguieron: Valeria en su bicicleta, mamá cocinó arroz, dos arrugas más para mí y la abuela, el olvido sacudió la tarde frente al teléfono, tu hermana lloró entre los comerciales de televisión, el reloj dio señales de vida tica, tac, las seis; el sol ruborizado caía, un gato agonizaba.  Me precipité a las leyendas, entre viejos dioses y serpientes. De tu lengua brotaron adioses.

Brenda Ramírez

viernes, 14 de junio de 2013

Con la sonrisa


Debería escribir poemas con aves que no caen
con sonrisas en los nacimientos,
familias alegres, de esas que sí hay
en los lugares oscuros de mi nación.

Tengo el alma reventada
herida pero con amor,
agrio y dulce placer que me llena
en mis planes inválidos cada mes.

Iré por ti, rescatando la alegría
—de verás, no está extinta—
lejos del dolor agudo de una tarde sin mamá
lejos del chillido destemplado
que hace eco de la soledad,
sin miedo tóxico en las calles,
iré con la sonrisa que aquí guardo.

Será parecido a mi hogar un martes a las tres
abiertos a los temblores de la tierra
a los rugidos de sus adentros,
dejaremos a nuestras palabras abrazarse.

Y apacibles en la alcoba
comeremos ciruelas del árbol viejo,
te haré nacer con mi sonrisa.

Brenda Ramírez

domingo, 12 de mayo de 2013

Dulce




Estaban nuestros dedos
en el fin del mundo,
donde las horas lloran
tlac, tlac
había calor en mis miembros
Oh, sí
quería desmembrarte.

Si tus ojos  sabios
no supieran mirarme,
si tu ceño grueso
no supiese encantarme,
estarías mil metros bajo mis pies.

Pero matamos a los viejos que lloran dentro,
los niños que se besan bajo el árbol
estaban ausentes.

Supiste maldecir la hora
en que los improperios de la vida
tocaron nuestro interior.

Mira que soy hueca
y  vomito basura,
pero sé decirte algo dulce
antes de que se lo coman las hormigas.


 Brenda Ramírez

viernes, 26 de abril de 2013

Letanía



¡Sálvame! Oh, histeria malnacida, licor de anochecer. Allá vienen los verdugos llenos de amor entre las piernas, sálvame, miseria de mil años. Devoraré a los niños de estómagos vacíos, en mis adentros hay un canal donde podrán beber diáfana vida —y la profesional tristeza, morirá—. Pequeños, un día los veré crecer y vivirán con fuego.

Hombre de diez años, te he podido amamantar con la locura de mis pechos en la mañana ¡Sálvame! Los hombres sabios  y las mujeres hermosas me seducen y yo digo sí, vamos, al final no es tan malo. Es absurdo llorar con mi pecho fermentado.

Sálvame, y no digas que esa es mi tarea,  sea cierto o no, te lo suplico, las ilusiones no son tan malas. ¿De qué otra manera podrías haber nacido?

Los rezos no me van bien.

Brenda Ramírez

domingo, 31 de marzo de 2013

Evadné 2


Todo sucede en mi cabeza. Confrontación.

 “Hay una niña. Imagínate a un zombi de cinco años: esa soy yo. Pequeño adefesio que anhela volver con sus padres, que a veces quiere estar sola ¡pero vaya!, yo he crecido y ella está frustrada. Esa niña vive en mí. Saca de su saco recuerdos, me los avienta a la cara. Miedo. Me dice que tú no existes, que todo lo de ayer  es algo terminado, hoy todo valdrá madres. No hay cuentos de hadas en la realidad, ni reyes magos, menos amores eternos que en Disney pintan a través de las películas.  Ella lo ha sufrido y me lo repite mil veces. Tonta, estúpida me dice. Titubeo sobre el camino donde andaba. Donde era mujer con una dirección…”

Brenda Ramírez

lunes, 18 de marzo de 2013

Evadné1



EVADNÉ 1

Evadné, rota y absurda. Con amor y sueños que nadie puede ver.  Ilusiones y  fantasías anidadas en la mente, pululan como mosquitos sobre fruta. Pensamientos molestos chocan unos con otros. Recuerdos insistentes me hablan al oído: Evadné, soy yo: Ayer, el eco de tus pendejadas. Mírame…

Cuaderno de notas
26 enero
“Un día más.  Sol y luna, mujeres y hombres, muertes y nacimientos, yo, sigo viva.”

Hay un lugar donde el tiempo no cabe, donde no se violan mis sueños. Ahí puedo ser y hablar. La boca de Amor, el cuarto de Amor. También hay un sitio donde la esperanza y la desesperanza son la misma cosa. Mi vagina, la culpable de mi culpa y de mi placer, de mi alegría, de la nada.

1ro de febrero
 “Puta soledad. Putas tardes de luces tenues que arden. Maldita inseguridad que me arrastra. Estos días no soy yo, no me he reconocido en ningún momento, de ninguna manera. Ni infeliz, ni contenta, ni perra ni estudiante ñoña. Soy el despojo de mi terror. No me gustan los días, y a diario los vivo: despierto y duermo en un ciclo interminable hasta mi muerte, después vendrá la eternidad. ¿Qué resplandor me dará fuerzas? Tenía una seguridad, mas era endeble, se rompió. Después llegó Amor… 

Bren Ramírez

sábado, 16 de marzo de 2013

Sucia soledad

La habitación huele a tristeza,
sábanas con ácaros, cabello sucio,
nada de exigencias: reconfortante soledad.

El mundo cae, se hace pedazos.
Yo traté de rescatar a alguien, me pisaron la cara
lloré.
hoy estoy para zurcir el tiempo.
mañana volveré a destrozar mis dedos.


Brenda Ramírez
Hey, vaya que te he abandonado.
No queda mucho:
mi suciedad de días,
las palabras sueltas
diluidas en café.

La historia de un adefesio
y la mala ortografía
que me acecha
estoy olvidando...

Brenda Ramírez

viernes, 8 de febrero de 2013

Breve historia del caos



1
En el borde de mi hogar caen esferas y  animales, cocinan sus cabezas cuando por accidente, pensamos en ti todos los inmensos y estúpidos seres engendrados en el útero del caos.
2
Camino constantemente por los túneles, el vientre del infierno, creyendo eterno el espasmo de cada generación. Estoy hartándome. Molesto a las criaturas bellas de hocico de perla, comienzo a vejar sus ojos dulces y bocas plácidas, me aburre su aparición en la carretera donde se torció mi pie. Caigan del puente, les grito, caigan directo donde no hay luces blancas ni dientes.
3
Bebo saliva, pura baba, baba impura de los restos de las palabrotas de mi madre.  Me recuesto sobre la huella gris de la humanidad… mi gran yo se retuerce en la alfombra de cenizas, para seducir con sus lágrimas tu fantasía de macho. 

Brenda Ramírez