Mostrando entradas con la etiqueta maldad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maldad. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de septiembre de 2014

Remembranzas

De mi extremo zodiacal
de mi eterno retardo
¿qué puede nacer
de mi letargo!
..........................

Noche redonda,
besé la mugre de sus dedos,
recuerdo, dejé sus palabras
ya con maldad engendrada
en esa avenida y vine aquí,
dejándolo allá.
..................................

No siempre este sentimiento
tiene lágrimas en los ojos,
suele aparecer callado
en el piso, con el olor cítrico
de un día de muertos.


Brenda Marcela R.M.

miércoles, 4 de junio de 2014

Maldad I

Admitámoslo, la serpiente, la araña, viven aquí, conmigo. Somos una legión. No me esforzaré por darte la vida de flores y azucenas. Me gusta el sonido del grifo cuando se abre y quiero estar desnuda, bañarme. Me imagino andar así por la ciudad, sin ropa, asesinar a los hombres que sean estúpidos. Que me vean, sí, pero que no sean estúpidos. Un par de arañas montaron su casa en mi habitación. Mi corazón tibio late y quiere comer. Me destruyo sin necesidad de alcohol, me preveo de otros mecanismos más lentos que saben bien.

Es cómodo inventarse otro nombre, escapar: Evadné ruge y puede ser bestial. Pero mis pies siguen en las mismas coordenadas. Ruin. Mi cabeza vuela,  se revuelca, me destruyo y los pies no se van. ¿Por qué? Las gitanas no huyen de sí mismas. Soy un gato, territorial.

No me pienses, tu cerebro va a derretirse. La marionetas, las malditas marionetas tiritan: hay que ser alguien en la vida alguien que valga la pena, lo dicen una y otra vez mientras se apuñalan.  Rómpeme que no entiendo. Prefiero aceptar mi perversidad. Soy perversa desde hace siglos. Cuando a la hoguera me llevaron, ya sabía yo lo que era, una demente con afición por la crueldad. Sin embargo, mi maldad siempre ha sido dulce, cautelosa, no ando en manadas. Mi maldad empieza conmigo misma y termina en otros, es como un manjar, se  resbala, se mete, atrapa las mentes y los cuerpo. Siempre de manera lenta y perfecta, siempre disfrutable y adictiva.

Brenda Marcela