Quién quiere a las moscas
antes de dejarlas morir
antes de verlas caer al estanque
de agua verde
quién les dedica un momento de silencio
después de aplastarlas contra el vidrio
donde los huevos quebrados
dan constancia de la permanencia
breve
de un volador insólito
de patas temidas
por vivir en el vertedero
por alimentarse de las sobras
en las esquinas
en un manglar citadino
por regocijarse en nuestros olvidos
BrenMar
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