Todo lo que soy, lo que hago, caerá sobre el mundo. La imagen contemplada a través del agua.
La abundancia de mis versos, el carmín de mis fondos, ¡quisiera alcanzar la orilla del desvelo donde se escribió este derrumbe, moronas y ruinas incandescentes!
En este lugar me pregunto ¿habrá otra forma de soñar? otras palabras, sueños que no requieran los viejos adjetivos. Inventar. ¿Habrán sueños plagados de púrpura,donde no intervenga la pobreza de mis bolsillos ni la miseria que muestra sus dientes en la ciudad? ¿Cuáles son los fundamentos de este vagar absurdo? Están en la nada, qué placer. Es el río que murmura, el mar que me acoge, el viento que me arropa sin ni siquiera intentarlo. Es mi facilidad para dejarme ir al instante donde pierdo todo, la esperanza, el sufrimiento, y las calles se amplían, mis manos van a la esquina de la existencia, allá van mis números y mis letras ¿cómo habría de perderlas! Huesos, carne, todos mis vestigios se pierden y los huecos que me habitaron, aquellos que por sólo tenerlos he sido quién soy, pequeñas diásporas, se desvanecen, me desvanezco.
Brenda Marcela
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