miércoles, 4 de junio de 2014

Quimera

Todo lo que soy, lo que hago, caerá sobre el mundo. La imagen contemplada a través del agua. 
La abundancia de mis versos, el carmín de mis fondos, ¡quisiera alcanzar la orilla del desvelo donde se escribió este derrumbe, moronas y ruinas incandescentes! 

Me retuerzo en la quimera, la guía a mi universo dentro de este universo, la otra realidad, no más extraordinaria ni más bella, es sólo más abierta, sin trinches que me impidan caminar desnuda, el espacio donde disfruto la hediondez, al muerto erguido en mí, al estremecimiento dulce. La plenitud sin necesidad, sin porvenir, es el minúsculo intersticio que me reclama ser yo su pertenencia. Es el punto final, el punto máximo dentro de mí misma, allá voy. Fuera de él y de estos caminos herrumbrosos no soy nada, sólo quizás el eco después de mi retirada.

En este lugar me pregunto ¿habrá otra forma de soñar? otras palabras, sueños que no requieran los viejos adjetivos. Inventar. ¿Habrán sueños plagados de púrpura,donde no intervenga la pobreza de mis bolsillos ni la miseria que muestra sus dientes en la ciudad? ¿Cuáles son los fundamentos de este vagar absurdo? Están en la nada, qué placer. Es el río que murmura, el mar que me acoge, el viento que me arropa sin ni siquiera intentarlo.  Es mi facilidad para dejarme ir al instante donde pierdo todo, la esperanza, el sufrimiento, y las calles se amplían,  mis manos van  a la esquina de la existencia, allá van mis números y mis letras ¿cómo habría de perderlas!   Huesos, carne, todos mis vestigios se pierden y los huecos que me habitaron, aquellos que por sólo tenerlos he sido quién soy,  pequeñas diásporas, se desvanecen, me desvanezco.

Brenda Marcela






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