Habría querido escribir algo tan dulce como la cuenta de los meses, los días, las horas que me acompañas. Quizás habría evocado a Dios, aunque lo desconocemos, y le hubiera pedido que te abrazara. Habría escrito una carta bañada de perfume (prestado, porque no tengo ninguno). Me pregunto si mi dulzura es insuficiente, porque más bien es agridulce, y mi ánimo masoquista.
Habría querido nacer en otra cuna, la de una perra, en una más acorde a mi bestialidad, sin la civilización de mis ganas y deseos, así, te permitiría toda la haraganería que sueñas, que evitamos, porque el sello de la infancia nos lo impide.
Como no hay nada más que escribir al amor, al amor abstracto y al bastardo, como deben haber millones de poemas y los que faltan, no puedo llegar a ti, tú que imprimes la vida en dos palabras, en un beso y con calma aparente escupes a los ídolos de la humanidad (mientras muero de risa),no alcanzo a consolar al niño de tu alma.
Deberíamos bautizar nuestros encuentros de manera diferente, no encuentros amororsos ni citas, mejor olvido y sustracción (aunque suene metódico), no, mejor depravación y olvido de nuevo. Olvido constante: adiós a las millones de palabras que jamás leeré, adiós a los miles de millones de pesos que están en nuestras mentes y tampoco tendré, adiós a los abrazos hostiles en el metro, adiós a los estudios de la felicidad, adiós a huir del miedo, bienvenida seas, muerte inconmesurable y arrojo.
Cambiar de nombre. Supongo que por eso los amantes se inventan apodos idiotas, para dar peculiaridad al amor, dar ternura, y yo, no alcanzo a dar con ella. Mi mente se abre ante tus ojos y el universo repele lágrimas de tras de ti, en tu baile, en nuestro espacio inventado, ínfimo y absurdo, oh sí, para el rey y el mundo, pero es mi tierra y mi hogar, hecho de carne e imaginación. Nos condenrán porque la realidad es la vida, el éxito y la senda. Pero te lo dije: olvido y depravación.
Ronrroneas, masticas, estoy olvidando, te estoy depravando. Amas y escribes, te estoy olvidando me estás depravando. Sonríes, matas, me estás olvidando, te estoy depravando. Besas y hablas, estás olvidando, nos depravamos. ¿Y cuando acabe el olvido...qué? habrán otros nombres con que bautizarnos y me olvidarás y me conocerás de nuevo ¿Qué tal? en otro tiempo nos depravamos.
Brenda Ramírez
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