Sobre ti,
sobre tu columna
y tus pocas palabras,
hable de ti
y sobre tus cicatrices
de árbol centenario.
Aludí un poco
acerca de lo que nos preocupa,
sobre lo que debería ocuparnos,
después metí en mi
cabeza
un olor a coco que emana
de tus pliegues,
de las hendiduras que te forman,
como viejo tronco
que sirve de puente
de aquí al bosque infrahumano.
Así te miro,
naturaleza de magnitudes alucinantes,
sobre ti hablo,
sobre ti me encuentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario